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Lectura de tarot del trabajo

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Qué se pregunta en este terreno

Hay preguntas útiles y preguntas estériles sobre el trabajo, y la diferencia resulta nítida. Las útiles giran en torno a la situación, la dirección y los obstáculos: qué detiene mi avance en este oficio, qué estoy evitando en mi camino y qué aporto que no se ve. Las estériles giran en torno a decisiones de otras personas y a desenlaces que quien pregunta no controla: si aceptará el jefe, si me elegirán a mí, cuándo llegará el ascenso. La regla aquí es la misma que en cualquier otro terreno: las cartas trabajan con el material del que dispone quien formula la pregunta. Por eso las preguntas se construyen en torno a lo que puede hacerse y no en torno a lo que se espera de otros. La comprobación tangible resulta simple: si puede emprenderse algo después de la lectura, y si no puede, la pregunta estaba fuera de lugar. Esa comprobación se hace antes de sacar y no después.

Una tirada para la situación presente

Para una revisión general conviene una tirada de cuatro posiciones: qué va bien ahora en mi trabajo, qué me agota en él, qué no estoy viendo y qué paso merece esta etapa. Se realiza cada tres meses y no cada semana, puesto que los cambios en este terreno son lentos y una revisión frecuente produce repeticiones sin sentido. Los resultados se anotan para comparar una etapa con otra, y esa comparación vale más que cualquier lectura aislada. La tercera posición suele resultar la más importante, ya que buena parte de lo que detiene una carrera resulta conocido para el entorno y desconocido para su protagonista. Conviene además preguntarle a alguien de confianza dentro de ese campo, puesto que la lectura abre el asunto y esa persona aporta las circunstancias. La unión de ambas cosas resulta más útil que cualquiera de ellas por separado.

Leer una oferta de trabajo

Ante una oferta concreta conviene una tirada de cinco posiciones: qué me atrae de esta oferta, qué me inquieta en ella, qué pierdo al aceptar, qué pierdo al rechazar y qué no estoy mirando en esta comparación. Las posiciones tercera y cuarta constituyen el fondo de esta tirada, puesto que toda decisión de este género supone una pérdida por un lado por ventajosa que parezca por el otro. La quinta posición invierte con frecuencia el asunto entero al descubrir una consideración que no había entrado en el cálculo, como el efecto de la decisión sobre el tiempo, la salud o los vínculos. La tirada se lee para aclarar la comparación y no para resolverla, y la elección queda en manos de quien pregunta. La propia inclinación se anota antes de sacar, ya que eso vuelve comprobable la lectura. Sin esa nota la lectura se convierte con facilidad en confirmación de lo ya decidido.

El cambio de rumbo

Las lecturas sobre el cambio de rumbo profesional se solicitan más que ninguna otra, y llevan un peligro determinado: convertirse en la confirmación de un deseo ya existente. Quien quiere dejar su trabajo encontrará apoyo en cualquier carta, y quien teme dejarlo encontrará en cualquier carta una advertencia. La protección consiste en anotar la propia inclinación antes de sacar. Cuando queda escrito de antemano que existe el deseo de marcharse, la lectura se vuelve comprobable porque se compara con algo escrito. La tirada más útil aquí consta de tres posiciones: de qué huyo, hacia qué voy y qué me seguirá en ambos casos. La tercera distingue una huida de una decisión real, puesto que quien descubre el mismo patrón acompañándolo a cada nuevo trabajo llevaba consigo la dificultad en lugar de dejarla atrás. Ese descubrimiento resulta desagradable y ahorra años.

Las cartas de este terreno

Ciertas cartas se repiten en las lecturas sobre el trabajo, y conocer su significado en estas circunstancias evita confusiones. El ocho de Oros indica una etapa de repetición y ejercicio y no un estancamiento. El tres de Oros indica trabajo conjunto con papeles definidos. El diez de Bastos indica una carga excesiva y no un fracaso. El cuatro de Oros indica reserva y rechazo del riesgo. El Caballero de Oros indica un avance lento y fiable. El ocho de Copas indica una marcha cuyas razones han madurado. Conviene notar que el palo de Oros domina naturalmente en este terreno, y por eso una aparición abundante de Copas indica con más frecuencia que el asunto no atañe al trabajo en absoluto, mientras que una abundancia de Bastos indica un asunto de impulso y no de competencia. Esa observación se hace antes de leer las cartas por separado.

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Lo que el tarot no ofrece aquí

Existen límites tangibles que conviene fijar. Las cartas no proporcionan consejo técnico en un oficio, no sustituyen el conocimiento de cómo funciona un sector y no reemplazan la opinión de quienes trabajan en él. No se emplean para evaluar cuantías salariales ni para analizar ofertas desde el lado económico. No se leen para conocer las intenciones de un compañero o de un superior, puesto que eso es leer sobre un ausente. No se emplean en decisiones que afectan a otras personas, como despedir a alguien o reorganizar un equipo. Esos límites no son costumbre sino consecuencia tangible: esos terrenos exigen información de la que las imágenes no disponen, y leer en ellos produce una falsa sensación de saber. Conviene anunciarlo con claridad al leer para otra persona.

La diferencia entre agotamiento y rumbo equivocado

En este terreno se confunden con frecuencia dos estados completamente distintos: el cansancio pasajero y la falta de correspondencia con el rumbo. La diferencia resulta tangible: el cansancio remite después de un descanso real y de ordenar la carga, mientras que la falta de correspondencia permanece también después de ambos. Por eso conviene aplazar las lecturas sobre cambio de rumbo hasta después de un descanso auténtico, ya que una lectura hecha en estado de agotamiento produce una decisión de la que después se lamenta. Puede emplearse una tirada de tres posiciones para distinguirlos: qué me cansa en este trabajo, si eso desaparecería al cambiar las circunstancias y qué quedaría si todas ellas cambiasen. La tercera posición separa ambos estados con claridad. Se realiza después de unas vacaciones y no antes. La diferencia entre ambos resultados la reconoce cualquiera que haya comparado los dos.

El uso para preparar y no para decidir

La aplicación más útil de estas lecturas no consiste en tomar una decisión sino en prepararla. Antes de una conversación sobre un aumento, un ascenso o un cambio de funciones se sacan tres cartas: qué pido realmente, qué me inquieta de esa petición y qué le importa a la otra parte. La tercera posición modifica la construcción entera de la petición, puesto que la mayoría de las peticiones fracasa por presentar lo que importa a quien pide y no a quien concede. Después de la lectura se escribe una sola frase que se pronunciará en la conversación. Esa aplicación resulta modesta en sus pretensiones y su efecto supera a cualquier intento de conocer el desenlace por anticipado. Se anota además lo ocurrido en la conversación, ya que comparar la preparación con el resultado mejora la preparación siguiente. La acumulación de esas notas sustituye a cualquier manual sobre el asunto.

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