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Símbolos de las cartas del tarot

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Por qué se repiten los signos

Los dibujos de la baraja de Waite fueron concebidos en 1909 para leerse y no para adornar, y por eso ciertos elementos se repiten en cartas distintas. Esa repetición constituye la clave real de la lectura: cuando un mismo elemento aparece en dos cartas alejadas entre sí, existe entre ellas un vínculo deliberado. Quien conoce ese vocabulario visual resulta capaz de leer una carta cuyo significado no ha memorizado, mientras que quien solo memoriza significados queda indefenso ante cualquier detalle. No hace falta memorizar una lista larga, ya que alrededor de quince elementos recurrentes cubren la mayor parte de la baraja. Conviene estudiarlos por comparación: se reúnen todas las cartas donde aparece un mismo elemento y se observa lo común entre ellas. Ese método ocupa una tarde y sustituye a semanas de memorización. Alrededor de quince elementos recurrentes cubren la mayor parte de la baraja.

Los colores

Los colores funcionan en esta baraja según un orden constante. El rojo es el color de la acción, del impulso y de la fuerza vital, y aparece en las ropas de las figuras activas. El azul es el color de la reflexión, del sentimiento y del saber interior. El amarillo es el color de la conciencia y de la claridad, y domina en los fondos de las cartas solares. El blanco es el color de la pureza y del impulso sin cálculo. El gris es el color de la inmovilidad o del entumecimiento, y aparece en columnas, rocas y cielos pesados. El negro es el color de lo todavía no conocido y no el color del mal. Conviene atender a lo que se ve bajo la ropa exterior, ya que con frecuencia asoma un color interior distinto del visible, y eso habla de la diferencia entre lo que se muestra y lo que se guarda. Un ejemplo claro es el Hierofante, que deja el manto rojo abierto para que la vestidura blanca de debajo permanezca visible.

El agua, la tierra y el cielo

Un dibujo suele dividir su espacio en tres zonas, cada una con su indicación. El agua representa el sentimiento y lo inconsciente, y su presencia abundante señala un asunto emocional o no advertido. La tierra representa la realidad tangible y la capacidad de actuar. El cielo representa el pensamiento y las posibilidades. Conviene atender a la posición de la figura entre ellas: estar en el límite entre el agua y la tierra señala una etapa de tránsito, y estar sentado lejos del agua señala un sentimiento apartado. Se observa además el estado del agua, puesto que una superficie tranquila difiere de una agitada y las piedras en ella dicen que ese sentimiento no resulta liso. La posición del agua dice también lo suyo: la que corre a espaldas de una figura está apartada, y la que hay bajo sus pies es aquella en la que se entra. Se atiende además a la profundidad, puesto que una orilla poco honda significa participación sin disolverse.

Montañas, caminos y puertas

Las montañas aparecen en muchos fondos y significan a la vez capacidad y prueba, y no llegada. La nieve sobre ellas significa que nadie las ha alcanzado todavía. El camino aparece en muchas cartas estrecho y sinuoso, y dice que existe un paso aunque su final no se vea. Las puertas y los arcos significan el tránsito de un estado a otro y aparecen en el as de Oros, en el diez de Oros y en otras cartas. Los muros y las ciudades significan lo construido y lo ordenado, y su posición al fondo o en primer plano dice si la figura se dirige hacia ellos o los abandona. La ciudad del Carro aparece pequeña y lejana porque la partida ya se ha producido, mientras que el castillo a espaldas del Rey de Oros aparece entero porque la construcción está terminada. Esa diferencia se lee antes que el significado de las cartas mismas.

Los animales

Los animales portan en esta baraja significados constantes. El león es la fuerza solar, el valor y un temperamento que no se doma por coacción. El perro es el compañero domesticado y significa un impulso habituado. El lobo significa un impulso sin domar. El caballo significa la fuerza que transporta, y su color y su dirección dicen más que su presencia. El pez significa el contenido de lo inconsciente y aquello que todavía no se ha pronunciado. El ave significa el pensamiento y las noticias. El conejo significa la fecundidad y la multiplicación. La salamandra significa un fuego que no consume a quien lo porta y se repite en el palo de Bastos. La mariposa significa una transformación adquirida por experiencia y aparece en la Reina y el Rey de Espadas y en ningún otro lugar de ese palo. Su presencia allí dice que la claridad de ambos llegó después de la experiencia y no por naturaleza.

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Las plantas

Se repiten cuatro plantas con significados determinados. La rosa significa el deseo y la pasión y aparece con más frecuencia en rojo. El lirio significa el pensamiento claro y el impulso puro y aparece en blanco. Su presencia conjunta en una misma carta indica la unión del deseo y la claridad, y eso ocurre en el Mago y en otras cartas. La vid significa la cosecha y la abundancia y cubre por entero la vestidura del Rey de Oros. El trigo maduro significa una temporada concluida y aparece en la Emperatriz. Conviene atender al estado de la planta, puesto que una floreciente difiere de una marchita y una podada difiere de una silvestre, y eso dice si la abundancia se ha cultivado o ha llegado sola. El viñedo podado del nueve de Oros junto al bosque sin vigilancia de la Emperatriz ilustra esa diferencia. La diferencia entre lo cultivado y lo aparecido solo se lee por ese detalle.

Los objetos que se llevan

Siempre se atiende a lo que lleva una figura y al modo en que lo lleva, puesto que el modo dice más que el objeto. Una espada alzada difiere de una espada que descansa sobre la rodilla, una copa tapada difiere de una copa tendida, y un disco apretado contra el pecho difiere de uno que reposa sobre una palma abierta. Se observa además el número de lo que se lleva frente a lo que está fijado o abandonado: en el dos de Bastos un bastón está sujeto al muro y el otro en la mano, y esa oposición constituye el significado entero. Los objetos arrojados al suelo dicen también lo suyo: la armadura bajo el pie del Rey de Oros y las espadas dejadas en el cinco de Espadas significan que su papel ha terminado o que no se las tomó pudiendo hacerlo. Lo dejado en el suelo habla de lo concluido tanto como lo llevado habla de lo que continúa.

Leer los signos en otras barajas

Este vocabulario funciona en la baraja de Waite y en las construidas sobre ella, y difiere en las demás. La baraja de Marsella no ilustra sus arcanos menores con escenas, y por eso se lee por números y palos y no por detalles visuales. La baraja del Thoth emplea otra construcción simbólica apoyada en los signos y en la cábala. Las barajas nuevas de concepto propio sustituyen los signos habituales por otros adecuados a su tema, y eso dificulta vincularlas con las fuentes. Por eso conviene dominar el vocabulario de Waite antes que ningún otro, ya que constituye el lenguaje común sobre el que se apoya la mayoría de los libros y de los cursos, y después leer cualquier otra construcción resulta sencillo en comparación. Sin esa base, las diferencias entre barajas se convierten en confusión permanente.

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